La
polinización es la transferencia de polen (célula masculina) desde los
estambres (parte masculina de la flor) hasta el estigma (parte femenina de la
flor) y hace posible la fecundación, y por lo tanto la producción de frutos y
semillas.
Vectores de la polinización
Aunque
la polinización puede ser llevada a cabo tanto por vectores bióticos (animales)
como abióticos (agua o viento), la gran mayoría de plantas con flores
(angiospermas) dependen de los primeros, principalmente de aquella mediada por
insectos.
Las
abejas, son los insectos que por excelencia participan en esta labor, por lo
que poseen una gran importancia económica y ecológica en los agro ecosistemas;
de hecho, una gran parte de los alimentos que hoy en día se consumen y
comercializan masivamente, dependen directa o indirectamente de la polinización
realizada por abejas.
Crisis de la Polinización
Desafortunadamente,
en los últimos años y en todos los continentes (excepto en la Antártica), se ha
documentado la disminución de poblaciones y especies de abejas en los agro
ecosistemas y áreas naturales, lo cual ha generado una gran preocupación
general, tanto ambiental como económica.
Investigaciones
específicas han demostrado que en los últimos 20 años la abundancia relativa de
algunas especies de Bombus en Norteamérica ha disminuido hasta en un 96% y los
rangos de distribución original se han reducido hasta en un 87%. Se ha
identificado que las causas de la denominada “crisis de los polinizadores” o
“crisis de la polinización”, se basa en la introducción de especies que
compiten o son portadoras de parásitos nuevos para los polinizadores nativos, a
la presencia de algunas plantas invasivas que modifican la composición
florística, la deforestación y al uso de intensivo e indiscriminado de agroquímicos.
Además,
algunos estudios han estimado que un descenso en el número de polinizadores de
manera acelerada, como el que se ha venido reportando, atenta contra la seguridad
alimentaria del mundo.
Las Áreas Naturales Protegidas y la
Polinización de Cultivos
La
pérdida del hábitat natural, debido a cambios en el uso del suelo para la
agricultura, la minería o el desarrollo urbano, ha sido identificada como la
principal causa de la pérdida de polinizadores.
Las
Áreas Naturales Protegidas tienen una gran importancia, ya que al preservar un
ecosistema, se protegen los vectores de polinización, lo que constituye un
servicio ambiental de gran valor que beneficia a toda una zona o región
alrededor del área natural protegida.
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